Prólogo

Sumario
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En 1931 España era un puzzle que nadíe sabía como completar. Una historia llena de desaciertos por parte de monarcas irresponsables, por lo general extranjeros, era la principal causa de esta fragmentación. Algunos políticos con visión de futuro pensaron que había llegado la hora de afrontar la “regeneración” de las bases políticas, económicas, sociales y religiosas del país, porque de otra manera España quedaría definitivamente marginada de la Europa de la democracia y del Estado social y de derecho Para conseguir este ambicioso propósito había que desplazar a la monarquía y reemplazarla por una República moderna y democrática. Pero dada la fuerte reacción de los monárquicos, esto solo se lograría con un gran “Frente popular” de centro-izquierdas. Pero cuando un frente político gana unas elecciones, cada partido quiere recoger el fruto de su participación en el triunfo. La proclamación de la República se convirtió en la oportunidad para cada grupo realizar su idea de lo que debería ser España, y la mayoría del Frente Popular optó por la revolución para imponer un modelo anarquista, criterio que no coincidía con los republicanos moderados de la coalición, y ya desde el primer día de su proclamación se entabló una sórdida “guerra interna” que debilitía la capacidad de la República para defenderse de sus agresores y detractores y que acabaron con su inevitable derrota. El otro bando contraatacó en las urnas formando otra coalición, el “Frente nacional”, en el que también eran mayoría los que concebían una España tradicionalista y conservadora, para lo que también ellos consideraban necesario la anulación de la monarquía e instaurar un régimen autoritario y dictatorial, guiados por un jefe carismático y con total autoridad. Tampoco en este bando los moderados podían ver realizado un proyecto social de fundamento liberal y capitalista. La guerra civil era inevitable para derimir quienes impondrían sus ideas. Pero fueron los militares los que impusieron las suyas: orden, disciplina, obediencia y aislamiento, para evitar las malas influencias de una Europa que, según ellos, estaba aducida por intelectuales judíos y masones, causantes de todos sus males. España fue durante 40 decisivos años un cuartel, sin ideas políticas, económicas o sociales homologables con los regímenes de Europa tras el final de la II Guerra mundial. Los personajes de este libro de historia novelada, que no una novela histórica, son los representantes protagonistas de las diversas opciones de esta época. - Inés Valiente representa a los miles de españoles víctimas colaterales de la guerra. Ella solo deseaba un país donde estuviera asegurada la felicidad para quienes la merecen. - Su hermano mayor, Juan, la izquierda moderada del PSOE, y sus dos hermanos menores, Benjamín y Damián, las propuestas revolucionarias de la CNT-FAI y de ottas organizaciones políticas de ideología libertaria. - Andrés es el personaje central del libro que se encuentra en el centro del huracán político, y que intenta inútilmente dialogar con ambos bandos, y llegar a lograr el necesario consens que hubiera evitado la guerra. - Don Román es el representante de los que apostaban por un capitalismo radical, en el que cabe todo lo que reporte beneficios, incluido el trato con usura y la especulación. - Su hijo, Ramonín, representa la España sujeta por las cadenas de las tradiciones, articulados por un socialismo paternalista y nacional, dirigido por un jefe carismático y autoritario. - El obispo de la sede episcopal es la personificación deqqq una Iglesia católica relajada de sus funciones pastorales y entregada a la defensa de sus privilegios históricos, que reaccionará con una extrema dureza, desoyendo las recomendaciones de moderación del propio Papa. Pero, al mismo tiempo, será la institución más vulnerable una vez iniciada la contienda. Otros muchos personajes, históricos o ficticios, complementan en esta extensa narración sobre el puzzle político, social y religioso de una España que todavía no hemos logrado completar.
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